Fragil

Lola y Maxi se separan. Reparten cds, cartas, una taza. Pero hay un objeto que ninguno suelta: un viejo exprimidor de naranjas.

No es por el exprimidor. Mientras discuten quién se lo queda, todavía están juntos —cada reclamo es un "quedate" disfrazado, cada "me corresponde" es un "no te vayas". Pelean por lo material porque es lo único que aún los une antes de que no quede nada en común.

Proponen un juego para resolverlo: preguntas sin vidas, el que pierde se queda sin excusas. Ahí la obra se desnuda: ya no importa quién se lleva qué, sino quién admite primero que tiene miedo de que esto termine de verdad.

Frágil es una comedia dramática sobre cómo el amor, cuando se acaba, se disfraza de discusión doméstica para no decir lo que realmente duele: que no queremos soltar.